Carmen Miranda en una publicidad de General Electric en The Saturday Evening Post (1945). Imagen de Dominio Público.

Aproximación a una iconografía de lo latino a través de las carátulas de discos


Jacinto Salcedo
Diseñador Gráfico / Graphic Designer
Profesor de Historia del Diseño Gráfico en ProDiseño

Por Jacinto Salcedo

La gráfica asociada a la música ha permitido desde siempre crear un imaginario rico y fantasioso. Si es verdad que uno no compra el disco por la carátula, tanto ayuda a difundirlo que se convierte en un trend setting.

Al manejar la idea de tendencia entra en juego la suspicacia: el mercado determina el uso o se impone al mercado un determinado gusto. Revisando el imaginario que la industria de la música popular latinoamericana nos propone, podemos advertir que está plagada de clichés un tanto «agringados». Entonces cabe la pregunta ¿los latinos somos así? o ¿así nos lo creemos?, tal vez ser latino es una cosa de estilo…

Carmen Miranda, años 40

Hollywood Style

Icono de el exotismo suramericano, se nos presenta como una bahiana -blanca- vendedora de frutas. Poseedora de una mirada sensual, la dama del sombrero tutifruti a quien Hollywood le dio brillo y fortuna, devino en caricatura de lo latino: hiperquinética, apasionada y sexual. Convertida luego en una extravagancia gay, prototipo de drag queen.

Tito Rodríguez y su orquesta, años 50
[Salon Deluxe]

Lo latino como representación de lo exquisito tuvo su época dorada en el Baile de Salón. Recinto exclusivo donde se coló el danzón, el chachacha, el mambo y el bolero. El latino como amante sofisticado y bochinchero.

Celia Cruz, desde los 60
[Tropicana Style]

La negrita de la Sonora Matancera trasciende Cuba y llega al mundo. La reina del ritmo fue envuelta cada vez más con pelucas de colores chillones, adoptando lo cursi y el carnaval como identidad del latino. La diosa de la rumba que sufre y goza, muestra adicionalmente su lado dulce y romántico cuando recurre a Don Pedro, su corazoncito.

Lila Morillo, años 60
[Latina Sex Symbol]

La mujer latina como «bomba sexy» es representada con curvas pronunciadas y por supuesto dándole preferencia al ángulo de las posaderas. Venezuela tiene su primera representante en este género a ese «bombón» que es Lila.

Willie Colón, años 70
[Barrio Style]

El prototipo del Macho Man cuadra perfectamente para abordar lo que representa la salsa brava. El encuentro entre lo vernáculo y la ciudad ruda. Hombres de sombrero Panamá, pecho pelúo, amantes del boxeo y las drogas duras, fácilmente asociables con los malos y los mafiosos.

Daiquirí, años 80
[Miami Style]

A partir de la serie de televisión Miami Vice, los colores pasteles y las formas art decó se asumen como el hito tropical. El uso de teclados y sonidos secuenciados requería de una nueva imagen. Las ilustraciones de Alvisse Sachi para Daiquirí nos planteaban lo que su nombre dice: un coctel dulzón fácil de escuchar y bailar.

King Changó, años 90
[MTV Style]

Si mezclamos la euforia pop de la emisora de televisión MTV en un coctel de colores fuertes, religiosidad y mundo callejero, veremos a un cúmulo de grupos latinos de raigambre underground-urbana tocando cumbia, salsa, funk, ska y revisitando íconos como el fútbol y la lucha libre junto con los cómic japoneses.

Buena Vista Social Club, años 90
[Miseria Chic]

Una mirada sofisticada como la de Win Wenders nos hace percibir hasta bonita la sórdida realidad del pueblo cubano. Con fotos desbordadas de luz y colores vencidos nos presentan a la gente sencilla de la calle, con pretensión de documental.

Publicado en Complot Magazine Nº 20. Junio-Julio 2002.
Derechos Reservados © Jacinto Salcedo